«Cada toro es un mundo…» Quizás esta podría ser la definición que resuma la tarde de hoy en Vistalegre. La afición rindió homenaje a un ganadero que entregó su vida por el toro, por la Fiesta. Victorino Martín, sinónimo de lucha y esfuerzo. De triunfos y superación en los malos momentos. Un personaje único e inolvidable. Buena entrada para presenciar la primera corrida de la Feria de Invierno en el coso de Carabanchel. Enorme y notable expectación, que posteriormente, se traduciría en un sabor agridulce. Lo más destacable, la actuación de Emilio de Justo en el tercero de la tarde, un toro exigente y encastado. 

Arrancó el festejo con un ambiente festivo, la gente venía con ganas de triunfo. Sin embargo, el primero de la corrida, correspondiente al matador Curro Díaz, no lo puso fácil. Había que poderle, aunque midiendo siempre la intensidad. No le sobraban las fuerzas al de «victorino». Faena variada, con muletazos hacia afuera y otros más profundos. Estocada entera, que fue recompensada con una ovación en el tercio, tras leve petición. A su segundo, al que cortó una oreja de importancia cuestionable, lo lidió con gusto y limpieza con el capote. Empujó en el primer puyazo, «creciéndose» ante el castigo. El público deseaba verlo en un segundo encuentro, Curro no lo permitió. Intento rectificar, entre protestas, sin éxito. Tras ello, completó una faena limpia y con detalles «toreros». Embestía con cierta profundidad y nobleza el astado, que fue a menos, tendiendo a desentenderse al salir de los vuelos de la muleta. Toreó relajado, roto por momentos, pero faltó acople entre toro y torero. Estocada caída, y oreja…

Daniel Luque se fue de vacío tras lidiar dos animales de distinta condición. Su primero, al que pudo «sacar» más de lo que se vio, lo recibió con un lucido saludo capotero. Embestía con alegría el astado, que cumplió en varas. En la muleta, tenía sus «teclas» que tocar, como el resto de la corrida. Faltó emoción y limpieza a la faena de Luque, que no terminó de aprovechar el pitón derecho de la res (por este permitía mayor lucimiento). Finalizó con una estocada efectiva pero defectuosa. Saludó desde el tercio. Sin embargo, en el quinto, nada pudo hacer. El de la A coronada, de justa presencia y fondo, impidió cualquier opción de triunfo. El diestro fue silenciado. 

Por último, Emilio de Justo, un torero al que la afición madrileña esperaba con ganas e ilusión, no decepcionó a nadie. Con su actuación dejó claras sus intenciones: esta tiene que ser su temporada. Cortó una oreja al tercero de la tarde, quizás, uno de los más destacados de la corrida. Un toro exigente, encastado y que transmitía emoción. Por el izquierdo lo puso más complicado. Tragó y mucho el torero de Cáceres, en una faena de «poder a poder». Disposición no le faltó, tampoco en la suerte suprema. Se tiró con todo, y efectivo también con el descabello, cortó un trofeo de peso. En el sexto, no pudo redondear un triunfo mayor, consecuencia de las complicaciones y escasa fuerza del astado. De Justo lo intentó por ambos pitones, pero aquello no acabó de romper… Eso sí, abandonó el coso entre aplausos, gritos y un buen sabor de boca. 

Plaza de Toros de Vistalegre. Primera de la Feria de Invierno. Toros de Victorino Martín (lucieron divisa negra, como símbolo de luto por el ganadero), de justa presencia y desigual juego. Más de media entrada. Curro Díaz: ovación y oreja; Daniel Luque: ovación y silencio; Emilio De Justo: oreja y ovación.

* Juan Contreras saludó tras el último par de banderillas (al 2º).

  • Crónica y fotografías vía: #DavidBustos. 

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