Con un buen ambiente en los tendidos, pero un sentimiento de tristeza en los aficionados, consecuencia del final de feria, Valdemorillo celebró la tercera y última de abono. Triunfó Juan Miguel, que puso actitud y esfuerzo en sus dos toros, a pesar de su escaso «rodaje». Sin embargo, fue Miguel de Pablo, otro torero con «poco nombre» en las grandes ferias, quien dio la sorpresa, dejando los detalles más destacables de la tarde. Pudo salir también por la soñada Puerta Grande, sino es por el fallo con los aceros.

No fue la tarde más «fácil» para Juan Miguel, tampoco la olvidará nunca. Él mismo lo dijo, venía de sufrir un fuerte virus gripal, pero esto no fue ninguna excusa. Al revés, ganas no le faltaron. Ni actitud. Tomó la alternativa con un toro al que le faltó fuerza, pero que embestía con prontitud y nobleza. El diestro le entendió desde el primer momento, y decidió darle su tiempo y distancia. Cuando cambió al pitón izquierdo, el animal fue a menos. Juan Miguel terminó la faena con un feo desplante, tirando los tratos al albero. Pinchazo y estocada casi entera, que le hizo merecedor de una oreja. El segundo de su lote, con más presencia que el anterior, flojeó en el caballo. No lo puso fácil en banderillas. En la muleta, el torero madrileño se encontró con un toro deslucido y protestón de Guadalmena. Obtuvo otra oreja del respetable, como recompensa a su disposición y entrega, a pesar de que la faena no acabó de romper. Puerta Grande. 

Alberto Lamelas no tuvo ninguna opción de lucimiento, ni de triunfo. Se fue a porta gayola a recibir a su primero, como muestra de sus intenciones. Brindó al público, pero la suerte no estuvo de su lado. Toro manso y descastado, que provocó que la faena no fuera limpia. Fue silenciado, lo mismo pasaría en el cuarto de la corrida. Otro astado complicado, que no humilló desde el inicio de su lidia. 

Por último, Miguel de Pablo se convirtió en el protagonista indiscutible del festejo. No salió a hombros, pero sorprendió y dio un golpe de atención al sector. Lidió y cuajó dos animales de distinta condición. El primero de ellos, ovacionado en el arrastre, embistió con ritmo y profundidad. Lo probó por ambos pitones, aunque quizás debió darle más espacio. Desafortunadamente, un pinchazo «hondo» acabó con la res, sin que pudiera ejecutar correctamente la suerte suprema. En su segundo, un toro al que había que entender y «tocar sus teclas», lo mató de una estocada entera, tras pinchazo. Durante la faena, Miguel de Pablo supo medir correctamente la duración de las tandas, así como la limpieza de sus muletazos. Oreja que hizo justicia a una gran tarde del diestro, que manejo el capote con soltura y lucidez, durante ambas actuaciones. 

Plaza de Toros de Valdemorillo (M). Tercera de abono. Corrida desigual en juego y presentación de Guadalmena. Más de media plaza de entrada (en torno a los 3/4). Alberto Lamelas: silencio en ambos. Miguel de Pablo: saludos y oreja. Juan Miguel: oreja y oreja, tras aviso. 

* Saludó desde el tercio el subalterno José Antonio Carretero. 

  • Crónica vía: #DavidBustos. 
  • Fotografía vía: @toropoderosofm

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