Seis toros de la ganadería de Guadalmena esperaban en los corrales aparentemente tranquilos, sin peleas entre los mismos. Sin embargo, protagonizaron un encierro complicado. En el último tramo, antes de afrontar la bajada a la Plaza de Toros, la manada resbaló, resultando dividida. Uno de los toros, quedó rezagado, entrando al coso en solitario. La corrida, ya al completo en el albero, también ofreció complicaciones para ser enchiquerada, puesto que las reses se comportaron con genio, derrotando en cada uno de los burladeros y acudiendo a cualquier cite o movimiento de los participantes. 

Posteriormente, pudimos disfrutar de dos carreras más, ambas con los toros de capea. Aparentemente, no hubo heridos de gravedad durante el encierro. Sí hubo algún percance en la posterior suelta de reses. El primero de los astados, de pelaje jabonero, tuvo un fondo de nobleza, pero le faltó emoción y fuerzas. Sin embargo, el segundo toro, herrado con el número «8» (de pelaje castaño), ofreció mejor juego. Más cuajado que el anterior, salió con fuerza «barriendo» las tablas. Animal encastado, a pesar de que resultó suelto (poca fijeza). Destacar un tirabuzón a toro parado de Mikael Sánchez y un salto en los medios, con las piernas atadas, de Eddy de María (así como varias rodadas y quiebros).

Por último, se dio suelta a una vaca, que provocó numerosos sustos y cogidas (un joven recibió una fuerte paliza y pasó a la enfermería, consecuencia de los golpes). 

  • Crónica vía: #DavidBustos.
  • Fotografías vía: #DavidBustos y #DiegoValladar. 

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