Fría e interesante mañana en el municipio madrileño de Ajalvir. Tres toros complicados, que no pusieron las cosas fáciles. La primera carrera del encierro sorprendió a gran parte de los allí presentes. Tras sonar el cohete inicial, tanto los bueyes como el primero de los astados, fueron soltados desde el camión (lo habitual en la localidad, es que los mansos se suelten desde la plaza). Posteriormente, se soltaron otros dos toros (el último de ellos, quedó rezagado de la manada de cabestros), serios y rematados. 

Tras el encierro, tuvo lugar la suelta de reses. En primer lugar, se lidió un novillo (herrado con el número «28») exigente, al que le faltó recorrido. Destacó un «semáforo» de Cristian Herranz y varios quiebros de Ivan Cachero y Pablo García. Sin embargo, hay que lamentar un percance, ya que un joven fue prendido y herido por asta de toro (posteriormente, «Arribes Taurinas» pudo hablar con los servicios sanitarios, que nos trasladaron un mensaje de tranquilidad). Mejor presentado estuvo el segundo de la mañana (herrado con el número «31»). Un toro reservón, con genio, en líneas generales. A pesar de sus emocionantes arrancadas, ofreció complicaciones durante su suelta. 

Por último, el animal herrado con el número «38», fue recibido con una gran «‘rodada» en los medios. Tuvo buen fondo, a pesar de que había que entenderle, y tocar «sus teclas». Aunque le costaba arrancarse, tenía cierta emoción cuando acudía a los cites. Cabe destacar el último recorte, de un joven, mientras los bueyes salían de los chiqueros. 

Sin ningún particular más, Ajalvir puso fin a su Feria Taurina 2018.

  • Crónica y fotografías vía: #DavidBustos. 

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