Encierro deslucido en la localidad madrileña de Ajalvir, con tres novillos de variada presentación y juego. Carreras complicadas, que se vieron dificultadas por la manada de mansos. Los bueyes se adelantaron, llegando al coso antes que los astados.

Justo antes de empezar la posterior suelta de reses, y de manera intermitente durante la misma, la lluvia hizo acto de presencia. En primer lugar, se dio suelta a un morlaco de pelaje cárdeno, con cierta chispa en sus arrancadas, pero falto de fijeza y profundidad en sus embestidas. A pesar de su comportamiento reservón, cabe destacar la «rodada» de recibimiento y un gran quiebro de «Mosqui», en los medios. En segundo lugar, se soltó un novillo de pelaje negro, que protagonizó una salida explosiva. De pitones defectuosos, ofreció buen juego. Se comportó con prontitud, y cierta exigencia (apretaba al salir del embroque, hasta las tablas). «El Peque», no quiso desaprovechar la oportunidad, y se tiró de rodillas pegado a tablas para ejecutar uno de sus habituales quiebros. Además de estos, pudimos disfrutar de varios tirabuzones, incluido a «toro parado». 

Por último, se lidió un astado (herrado con el número «19»), que no permitió el lucimiento de los allí presentes. Soso y sin opciones. Tras enchiquerarle en los corrales de la plaza, se puso fin al primer festejo del fin de semana en este bonito municipio madrileño (destacar la gran participación de recortadores y jóvenes, ejecutando diversas suertes, entre las que predomino el quiebro, consecuencia de la condición de las reses).

  • Crónica y fotografías vía: #DavidBustos. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!