La afición se impuso al temporal. Al desapacible tiempo. Y eso que las condiciones no eran las más apropiadas para viajar en carretera: agua, nieve y temperaturas muy frías. A pesar de todo, buena entrada para presenciar el primer festejo del ciclo ferial de San Blas en Valdemorillo. Se lidiaron seis novillos de la ganadería de Montealto, de decepcionante y descastado comportamiento. Tan sólo el cuarto de la tarde, de pelaje jabonero, ofreció «mejor» juego siendo aplaudido en el arrastre. «Toñete» le cortó una oreja, de poco peso. 

Sin embargo, el miedo se apoderó del coso de «La Candelaria» a los pocos minutos de salir el primero de los astados. La fea cogida al subalterno Agustín Serrano, tras la ejecución del primer par de banderillas, dejó el ambiente «helado». Tras entrar a la enfermería, «Toñete» trató de levantar el ánimo del respetable. Brindis al público, que se vería correspondido más tarde con una ovación en el tercio, a pesar de la falta de contenido de la faena. Todo ello dificultado por la falta de fijeza y entrega del animal. Lo intentó por ambos pitones, sin éxito. Una estocada casi entera le sirvió para poner fin al «primer acto». El segundo de su lote, un novillo noble e interesante, le permitió ejecutar varias tandas limpias y con cierta profundidad. Se aceleró por momentos, y esa falta de entendimiento, restó importancia al trofeo que posteriormente concedería el presidente. 

Buen toreo a la verónica de Gardel para recibir al segundo de la tarde, que se arrancó con alegría al caballo y embistió con nobleza en el capote. Las esperanzas en él desaparecieron tras el brindis de Alejandro y los primeros muletazos del mismo. El novillo se apagó pronto, acortando su recorrido y faltando trasmisión a sus embestidas. Ambos fueron silenciados (falló con la espada y descabello, despertando algunas protestas). El quinto no tuvo mala condición, pero le faltó fuerza. Gardel lo cuajó por ambos pitones, aunque no terminó de conectar con los allí presentes. Estocada efectiva (entera) que le hizo merecedor de una oreja.

Ángel Téllez, por su parte, tuvo que hacer frente al peor lote de la novillada. Lo intentó en ambas ocasiones, pero el comportamiento de sus respectivos novillos, le impidió cualquier lucimiento. En su primero, el joven novillero ejecutó un quite por gaoneras en los medios. Sin embargo, el animal no puso las cosas fáciles, tampoco se entregó en varas. Resultó parado, y finalmente, silenciado. Téllez pecó en ambas faenas de querer alargar demasiado sus actuaciones. El sexto, un novillo complicado y rajado, le prendió (sin consecuencias) en un momento de descuido. Además, estuvo a punto de derribar al varilarguero. También puso en más de un apuro a la cuadrilla de Ángel, que solventó como buenamente pudo, la estocada final. El peligro del astado dificultó en todo momento la actuación de los de «a pie». 

Plaza de Toros de Valdemorillo (M). Primera de abono de la Feria de San Blas 2018. En torno a media plaza de entrada (2/4). Novillos de Montealto, de variado pelaje y deslucido comportamiento. «Toñete»: saludos y oreja. Alejandro Gardel: silencio y oreja. Ángel Téllez: silencio en ambos. 

* Jesús Robledo «Tito» saludó ovación desde el callejón. 

  • Crónica vía: #DavidBustos. 
  • Fotografía vía: @toropoderosofm

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