La del domingo pasado fue una tarde de confirmaciones en la Santamaría. En primer lugar, se confirmó que la afición bogotana, contra viento y marea, sigue estando allí y responde ante carteles bien conformados. Con mucho mas de ¾ de entrada hicieron el paseíllo Enrique Ponce, Andrés Roca Rey y Juan de Castilla. Al finalizar el festejo los tres salieron por la puerta grande ante una fanaticada que salió pletórica de la plaza.

También se confirmó el gran momento de la ganadería de Juan Bernardo Caicedo. Siete ejemplares correctamente presentados, con buenas hechuras y a los que solo les falto un poco mas de leña para tener la armonía propia del toro de la primera plaza del país. En cuanto a su comportamiento, cuatro de ellos tuvieron acometidas interesantes, sobre todo el sexto, que fue premiado con un inmerecido indulto. Los restantes, fueron mansos y rajados, pero aun así tuvieron emoción.

Se confirmó, una vez más, la importancia de Andrés Roca Rey para la fiesta de los toros. Cuando la tarde naufragaba y los ánimos del respetable se exacerbaban, le pegó un puño a la mesa. Variadísimo con el capote y valiente con la muleta, especialmente con sus espectaculares cambiados por la espalda de rodillas que dejan petrificados a los mas doctos.  Toreros como este, con su rebeldía heterodoxa, son los que hacen afición.  

Confirmado que Enrique Ponce es el matador que mas despacio ha toreado en la historia de la Tauromaquia. La lentitud de sus pases contrasta con lo lejos que se pasa a los bureles. Entre él y el toro cabe la carrera 7ma. En el sitio donde se para y con esa manera de torear con el pico de la muleta, bien puede torear hasta los 60 años sin ningún problema. De la tarde del domingo se puede destacar su pundonor y deseo de agradar. Regalo un séptimo al que le corto una inmerecida oreja que le sirvió para acompañar a sus dos jóvenes alternantes por la puerta grande.

Y confirmó alternativa Juan de Castilla. Por fin un torero colombiano ilusiona. Se sabe parar, sabe ponerle la muleta en la cara a los toros, tiene temple y conocimientos de lidiador. A su primero lo citó de lejos embarcándolo bien en los engaños. Lo mató de una estocada de bella ejecución que lamentablemente quedó delantera y tuvo efectos diferidos. Perdió una oreja. Al sexto de la corrida le cortó dos apéndices simbólicos a costa de momentos de buen toreo. Muletazos larguísimos por ambas manos con muy buena colocación y corriendo bien la mano. Lástima que después de 4 tandas se envalentonara con el conato de indulto y comenzara a torear para la parroquia.

Con lo anterior no estoy diciendo que Juan de Castilla sea una figura del toreo. Le falta muchísimo. Tiene varias asignaturas pendientes como torear mucho mejor con el capote y cargar la suerte como ordenan los cánones. Esperemos que tenga una fructífera temporada española y que el próximo año venga a su tierra mas cuajado y torero.

Ficha del festejo: Segunda de abono en Bogotá. Mas de ¾ de plaza. Se lidiaron toros de Juan Bernardo Caicedo, correctamente presentados y de dispar juego. Al séptimo le fue otorgado un inmerecido indulto. Enrique Ponce: estocada (oreja); estacada y un golpe de descabello (silencio); pinchazo y estocada sin soltar (oreja). Roca Rey: estocada (silencio); estocada (dos orejas). Juan de Castilla: estocada delantera (silencio); indulto (dos orejas).

  • Crónica vía: Juan Camilo Caicedo (@jchipi).
  • Fotografía vía: #AbelCárdenas. 

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