A las tres y cuarenta y cinco de la tarde se realizó el paseíllo de la quinta corrida de abono, en la que se presentarían en un mano a mano, Enrique Ponce y Julián López, para lidiar toros de Ernesto Gutiérrez.

La corrida comenzó con gran expectativa. Siempre pensando que los toreros pueden cambiar. Salió entonces el primero de Ponce, un toro anovillado, al que se le simuló la suerte de varas. Toro bobalicón al que el de Chiva pegó pases a media altura. Más de 15 tandas, la mayoría dando circulares, tocaron a los tendidos de forma especial. Desmerecidamente se indultó al noble y soso toro. En su segundo, no pudo hacer mucho ante un toro, al que en la pica, se le rasgó hasta el hombro. En su tercero, enganchó de principio a fin a los tendidos y al toro. Pinchó dos veces.

Al madrileño le correspondieron tres toros exageradamente mansos y sosos, que Julián supo enganchar y evitar que se evidenciara la falta de bravura. También solicitó a los subalternos a caballo que se les castigara poco. Casi como si la puya fuera un mero trámite. Realizó varias tandas de gran transmisión. Ni un sólo pase con verdad. Destoreó de principio a fin con circulares, con el pico de la muleta. Lo único que seguramente quedará en la retina fue un quite de zapopinas magníficas. 

Salió el de Madrid, el de Chiva y el ganadero, a hombros.

Ficha del festejo: Quinta corrida de feria. Tarde de no hay billetes. Toros de Ernesto Gutiérrez de pésima presentación, parejamente mansos y rajados. Enrique Ponce: indulto, dos orejas simbólicas; dos orejas; pinchó, silencio. Julián López: leve bronca; dos orejas; pinchó tres veces, silencio.

  • Crónica vía: #JuanJoséMonróy (@Juan_pepee)‏
  • Fotografía vía: @cormanizales

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