NO a los indultos, o insultos, que en este contexto viene a significar lo mismo. Creo que cualquiera que lea dicho comentario, entenderá a lo que se refiere el mismo. La «indultitis», que se apodera cada día más, de las plazas de nuestro país (consecuencia de un excesivo triunfalismo), es el grave problema que sufre la Tauromaquia, hoy en día.
 
Un indulto, si analizamos los orígenes de la fiesta, era un premio «excepcional», a un animal completo, de principio a fin. Repito, desde que sale de chiqueros, hasta que se completa la lidia del mismo. Cabe destacar este aspecto puesto que actualmente, se está «menospreciando» lo que sucede en el tercio de varas, y tan sólo, se valora el último de ellos, el de la muleta. Hay que picar a los toros, hay que lucir a los animales en el caballo. Es la esencia del espectáculo, o así, debería de ser. Para ello, es fundamental que la casta y la emoción, sean la base de los festejos. No se debe buscar tan sólo la nobleza y movilidad en los astados. Un toro no debe mostrar facilidad desde su salida. Un toro es un animal fiero, símbolo de riesgo y emoción. Así ha sido y debería de seguir siendo.
 
Por último, tal y como defienden numerosos aficionados taurinos, debemos exigir una reforma del reglamento taurino, para desarrollar una regulación de los indultos. Es necesario que la afición se muestre, en mayor o menor medida, con cierta exigencia, o al menos que esta respete la categoría de cada plaza. Acudamos a las plazas, más que nunca, pero con respeto al espectáculo. Por el bien de todos, del toro y de nuestra fiesta. 
 
* Artículo vía: #DavidBustos 
* Fotografía vía: #Mateo/AvanceTaurino. 

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